martes, junio 09, 2015

Me equivoco todos los días...

Hace mucho tiempo que no escribo y  por estos días ya estoy pensando que para la segunda mitad del año debería abandonar algunos compromisos pero no es fácil.


De todos modos, en muchas oportunidades, sentí la necesidad de escribir un post como el de hoy.

Es muy frecuente, en alguna charla con otras madres, que me miren como insinuando que no soy “normal” o que simplemente estoy mintiendo porque una persona “normal” no puede dejar de perder los estribos alguna vez.

Sin hilar demasiado fino en las cuestiones de lo “normal” y lo “anormal” me pareció interesante hablar de estos temas y demostrar que “me equivoco todos los días”.

Estoy de acuerdo con que “todos perdemos los estribos alguna vez” sino no seríamos humanos pero no estoy de acuerdo en justificar y naturalizar este tema.

No estoy de acuerdo en buscar el consenso de varias madres más para convencernos de que es normal “dar un chirlo” a nuestros hijos porque estamos cansadas, estresadas, nadie nos comprende o simplemente los chicos son “terribles”.

No estoy de acuerdo en que nuestros hijos sean los depositarios de nuestras frustraciones y de todo lo que no pudimos o supimos hacer cuando teníamos el tiempo disponible.

Criar desde el respeto es sumamente difícil, y para que vean que  no soy la mujer maravilla ni una loca que vende espejitos de colores, se me ocurrió hacer una lista de algunos de mis errores, los que voy descubriendo de a poco…

- Me cuesta no transmitirles mis miedos.

Por ejemplo, no soporto ir a la plaza. No es porque no me gusta que jueguen, sino porque me da miedo que se accidenten  y me pongo súper cargosa.
No me molesta que se ensucien, que jueguen en la arena, que rompan la ropa. Me dan miedo las trepadoras y los árboles altos. Me empieza a doler el estómago y me convierto en la sombra de ellos.
Esto, sin tener en cuenta que más de una vez termino enojándome con las madres que se olvidan que tienen hijos cuando van a la plaza y los niños se olvidan que existe el respeto porque en realidad nunca aprendieron a esperar su turno.
Lo bueno es que mientras yo trato de lidiar con este miedo, a la plaza van con papá.

- Hasta hace poco, oficiaba de árbitro en las peleas, pero me di cuenta que no los ayudaba a resolver sus conflictos con el otro y que cuando el “agresor” era alguien distinto a su hermano, no tenían herramientas para defenderse. Intervenía antes de que se arme la discusión. Siempre fueron discusiones más que nada verbales porque nunca se han pegado hasta ahora pero protegerlos de esa manera no los ayudaba a crecer.

- Cuando estoy con mucho trabajo o preocupaciones, puedo contestar mal, con palabras “desmedidas”.
Lo positivo es que puedo pedir perdón y por lo general me doy cuenta pronto porque ellos también aprendieron a decir lo que les molesta.
Lo difícil en este punto, es lo que dije anteriormente: “no  encerrarse en la justificación del enojo”, porque eso tampoco nos permite crecer.

- Amenazo. Cuando pido tres veces las cosas y no hay respuesta amenazo y hasta puedo levantar la voz!
A veces con cosas totalmente absurdas (que nunca haría) pero que generan el susto suficiente para que cambien de opinión.
Pero no es miedo lo que quiero obtener de mis hijos.

Sé que  muchos pueden sentirse identificados.
Sobre todo esto y muchas cosas más trabajo todos los días. A veces me va mejor y otras peor. Pero la idea desde el inicio es eliminar la violencia en todas sus formas.
Con la violencia física no hubo ningún tipo de problema, todos aprendimos (de ser necesario) a usar las almohadas.
Con las palabras la lucha es cuerpo a cuerpo, siempre fui mal hablada y verborrágica pero  hay que buscarle la vuelta.
Por cada mala palabra de mamá, una moneda más va a la alcancía de los nenes.

Estas son algunas de las cosas que considero que tengo que mejorar, algunas se aprenden más rápido que otras pero siempre hay  algo que podemos cambiar, un NO que podemos transformar en un SI, un enojo que no era para tanto y puede transformarse en sonrisa.
Los chicos crecen muy rápido y si les prestamos atención ellos nos pueden enseñar o recordar todas esas cosas que alguna vez olvidamos.

A modo de cierre, va una anécdota de ayer.

- Estaba poniendo la mesa para cenar y uno de mis hijos jugaba a que era yo.

De repente escucho:  -  ¿Si les pongo Netflix veinte minutos paran de hablar?
Y se largan a reír a carcajadas.

Debo confesar que me reí pero también me quedé pensando en este post.

jueves, marzo 05, 2015

Iguales y distintos

Hace mucho que no escribo. Estuve estudiando unos meses y este último mes poniéndome al día con todas las deudas pendientes con mis hijos. Salidas y paseos, partidas de ludo matic, cuentos, cine y demás. Pero como siempre que tengo un poco más de tiempo se agudiza mi observación, aquí estamos.
No solía prestar demasiada importancia a los comentarios de muchas mamás múltiples con respecto a la máxima que indica “criar dos o más niños de la misma edad juntos no es lo mismo que criar dos o más niños de diferentes edades”, pero hoy debido a una experiencia que tuvimos creo que me saturé.
Me di cuenta que durante estos cinco años tuve que lidiar con opiniones de personas que no tiene mellizos y en algunos casos ni siquiera tienen un hijo. 
Me di cuenta que tuve que lidiar con profesionales de la salud y hasta con docentes que sin saber nada del vínculo de dos hermanos nacidos en el mismo parto, sacan las instrucciones de un libro lleno de polvo y de experiencias ajenas que carecen de observación y respeto por la integridad del niño y la familia.
Muchos de ustedes pensaran que soy una exagerada y hasta hace un tiempo yo también pensaba que otras mamás exageraban, pero no.
NO es igual el vínculo entre mellizos, trillizos o más que el vínculo entre hermanos de distintas edades porque los niños nacidos en un mismo parto comparten (la gran mayoría de las veces) la fecha de cumpleaños, porque los dos necesitan mucho a mamá en el mismo período de tiempo, empiezan a gatear o caminar para la misma época o con poca diferencia.
Porque cuando tienen que dejar los pañales se multiplican los charquitos de pis y las idas y venidas al baño, cuando hacemos adaptación en el jardín se dividen los brazos de mamá y hasta papá tiene que participar para colaborar.
Porque cuando hacen actividades en el jardín y se pide, “cada niño debe venir acompañado por un adulto” hay que reacomodar los horarios para poder acompañarlos. 
Porque ellos desde el momento cero están “obligados” a compartir todo, cuando nunca pudieron ser el “único bebé de la casa por un rato”. 
Porque además del “olor de mamá” y los “latidos de mamá”, están los olores y latidos de los hermanos o el hermano.
Pero así como tienen tantas cosas en común y en simultáneo, también tienen sus adorables diferencias porque cada ser humano tiene atributos o características que lo definen o que nos muestran su forma de ser. Atributos que lo definen por lo que son y no por oposición, si uno es  tranquilo el otro no tiene por qué ser el extremo opuesto, simplemente ES sin comparaciones. Ya bastante nos cuesta a los padres no caer en comparaciones para encima tener que  escuchar las preguntas y comentarios de lo que es mejor para nuestros hijos.

Si todavía quieren saber cuál fue a experiencia de hoy les cuento.
Hace quince días fuimos a una evaluación fonoaudiológica para ver si alguno o ambos necesitaban tratamiento para corregir algunas palabras. La profesional a cargo del lugar  que les hizo la evaluación, me sorprendió para bien indicándome que sólo uno debía hacer tratamiento pero que como son mellizos, evaluemos junto con el pediatra si es necesario que vayan los dos.
La aclaración iba más que nada en relación al vínculo y a las dinámicas familiares que en familias múltiples no siempre son parecidas en todos los hogares. De mas está decir que salí súper impresionada por la apertura mental de la mujer y contenta de que por fin se escuchara a la familia y se respetara el vínculo de los chicos y se les diera el tiempo emocional necesario para ciertas situaciones. Pero sucede que hoy cuando vamos a nuestro primer encuentro con la fonoaudióloga (que es otra la que los va a tratar) aparece el planteo. Ni la fonoaudióloga ni la secretaria del turno tarde estaban al tanto de esta modalidad o proposición de la directora del lugar y la secretaria prácticamente me trató de estúpida y mentirosa cuando exponía lo hablado en la evaluación. 
No voy a detallar más, sólo que de los cuarenta minutos de sesión, treinta se perdieron dando explicaciones y respondiendo las mismas preguntas de siempre, entre ellas: ¿Por qué considera usted que deben venir juntos? Y así, señoras y señores, otra vez el cuento de la buena pipa. 

Ya perdí la noción de cuántas veces tuve que dar explicaciones de por qué hacemos tal o cual cosa o pedimos tal otra. No hay todavía una cantidad de gente capacitada para entender y atender las necesidades de familias múltiples. Hay que recorrer colegios e investigar si permiten que vayan a la misma sala, hay que buscar pediatras y profesionales que no comparen y que respeten las necesidades de los chicos y  siempre pero siempre tenemos que dar un discurso indicando todos los motivos por los cuales creemos conveniente se respete su condición de múltiples y a la vez se les de su espacio como individuos. 
¿Tanto les cuesta creer que como mamás o papás no conocemos a nuestros hijos y no sabemos cómo interactúan y qué es lo mejor para ellos en cuanto a sus emociones?

jueves, agosto 21, 2014

El "estigma" de ser múltiple...



En una aproximación al tema, desde la mitología y desde la antropología, encontramos que las antiguas civilizaciones griega y romana consideraban al embarazo múltiple como un hecho bueno porque en su génesis interviene alguna divinidad que muestra alguna intención o revela algo. Motivo por el cual llevaba a que los gemelos fueran vistos con desconcierto y respeto.  (1)


(…) Ya en las cultura orientales, más precisamente Japón y China continental, encontramos que la concepción gemelar es considerada una desgracia, como una degradación a lo animal. Para ellos este tipo de concepción caracteriza a los animales, por lo tanto indignas de un humano. En estas culturas los embarazos múltiples son ocultados con vergüenza. En algunos casos ellos tienen un destino cruel y macabro. (2)


Estos pequeños fragmentos extraídos de un  libro sobre  mellizos y gemelos citado al final nos dan un panorama general de lo que quiero hablar.
La gran mayoría de los padres de múltiples aceptamos como algo especial y un gran regalo de la vida esta posibilidad de tener más de un hijo juntos, pero muchas veces la sociedad, las instituciones y muchos profesionales de la salud lo toman como algo “anormal” y que debe ser remediado.
No voy a ahondar en cuestiones que le conciernen a la ciencia. Está totalmente claro que el cuerpo de la mujer está preparado para traer de a un hijo al mundo. Pero si, puede suceder que haya más de un niño gestándose en su interior, quiere decir que aunque es  más riesgoso puede pasar y eso lo hace “fuera de lo común” y algo fuera de lo común no necesariamente es algo malo.  No voy a separar entre embarazos “naturales” y “con tratamiento”, no es mi objetivo transitar ese ámbito porque a mi me interesa el “después”. Ese grupo de niños que llega al mundo de una manera muy especial y con un vínculo muy distinto con su/s hermano/s que el vínculo que tiene cualquier grupo de hermanos de distintas edades.


Así como las citas parecieran indicar algunos pensamientos de antaño, voy a intentar  demostrarles que no, que muchas cosas siguen presentes hasta el día de hoy. Algunas situaciones pueden parecernos graciosas y divertidas y otras no, nos divierten en absoluto.

Cuando una lleve en la panza más de un niño y haya atravesado la oscura desesperación de no saber qué hacer con “tantas” criaturas durante el primer mes de la noticia, difícilmente escuche comentarios desafortunados. Si los escucha son los más dolorosos porque suelen provenir de un familiar o de una amigo/a que tampoco sabe manejar la mezcla de hormonas y sensaciones de la madre incipiente y  termina generando una sensación bastante desagradable en la que no me voy a detener porque cualquier madre múltiple podrá recordar.
Pero a medida que la panza crece y a los seis meses tenemos la panza de una mujer a punto de parir, la gente pregunta y ante la respuesta de “son dos o más” los comentarios empiezan a asomar y una se va queriendo acostumbrar con una sonrisa forzosa a lo que nunca se termina de acostumbrar.

Ahora bien, pasado este período y con los niños pequeños la cosa se complica más porque acá es dónde aparece lo que más me importa para este post.
Como si la sociedad estuviera dividida entre griegos y japoneses (por hacer referencia a lo citado) hay mujeres ya ancianas que se desviven por tocar la mano o la cabeza de nuestros hijos. Parecería que piden un deseo y la cara se les ilumina.
Y por el otro lado están los que con cara de asco nos miran de lejos y murmuran como si realmente traer más de un hijo al mundo fuera una ¡aberración de la naturaleza!

No sería problemático si esto quedara en los comentarios de la gente que pasa y nada más pero lo triste es cuando las insinuaciones vienen del lado de los profesionales.
Por suerte conservan, algunos, un poco de ética y son moderados en lo que dicen.
Entonces volviendo a la cuestión de griegos o japoneses el campo de batalla de hace más difícil a la hora de lidiar con un psicólogo “japonés” o una directora de escuela con pensamientos orientales (para no estigmatizar tampoco a los japoneses ya que no tengo nada en contra de ellos).

Por regla general, para la mayoría de los psicólogos y/o maestros, ser mellizo, gemelo o ser más de dos hermanos nacidos del mismo parto es algo horroroso. Pero no lo describen como lo piensan, sino que hacen todo lo posible por hacerles creer a las familias que la condición de sus hijos es grave y que si no los separan a tiempo (cuando ellos lo dicen), después (cuando los padres lo consideren necesario), va a ser demasiado tarde y como si de animales se tratara creen que  uno va a hacer simbiosis con el otro.
Pero no desesperen madres y padres múltiples porque por suerte dos de cada diez profesionales piensan distinto al común de la sociedad. El detalle es que ¡hay que encontrarlos!

Parece gracioso, pero no lo es. Porque gracias a gente con este tipo de pensamiento que dice “hacer lo mejor para la individualidad de los niños” , las familias y los chicos podemos llegar a atravesar momentos de mucha angustia y frustración en la etapa escolar de nuestros hijos, algo que es totalmente innecesario y evitable. Tengamos en cuenta que en el 99,9% de los casos de profesionales que plantean la separación nunca vieron a nuestros hijos y pretenden construir un concepto de individualidad sacado de un manual y partiendo de una generalización como la siguiente: “todo múltiple debe ser separado de su hermano en pos de su individualidad”.

Y acá me voy a detener. Parece que esta gente no leyó la cantidad de casos de gemelos separados al nacer que hicieron prácticamente la misma vida a kilómetros de distancia. Como tampoco leyeron los informes de otras escuelas o de otros profesionales sobre nuestros hijos, ni siquiera les conocen la cara y es lo mismo ser mellizo que gemelo, dos varones, dos mujeres, mixtos, tres y dos, dos y dos, tres y uno o la infinidad de combinaciones que tenemos disponible. Da  lo mismo porque lo que importa es separar a esos chicos a tiempo y si sufren “ya se van a acostumbrar, es sólo cuestión de unos meses o  que uno se canse de llorar y el otro se enferme”.
La cruel realidad es que son pocos los profesionales y los docentes que apoyan la decisión de padres e hijos múltiples.  Hay muchos chicos que piden ir separados a la escuela, hay otros que funcionan muy bien juntos y cada uno se desarrolla de manera individual con un grupo de amigos distinto dentro del mismo curso. Hay muchísimas posibilidades por eso debería ser distinto y cada escuela o cada maestro o profesional de la salud o educación que quiera decidir si les hace mal o no haber nacido en el mismo parto se tomen el tiempo necesario para evaluar a cada niño de manera individual y en relación a sus pares incluyendo su/s hermano/s.

Es agotador para una familia llamar a treinta escuelas y tener que decidir entre tres porque las demás por disposiciones “divinas” (ya que no existe ninguna ley en Argentina que lo determine) los separan de curso. Lo más irracional es escuchar en el caso de trillizos que tienen que separarse dos en un grado y uno en el otro (porque la escuela tiene sólo dos divisiones) y no tienen una justificación a semejante acto injusto para el que queda sólo, si no lo quiere así. También es muy triste darse cuenta que las tres escuelas que los aceptan juntos tienen una sola sala y quedarnos con la duda si comparten lo que sentimos y pensamos o es sólo para ellos una cuestión de espacio físico.
Lo ideal sería que uno pueda inscribir a sus hijos en el colegio que “elija” y no en el que “pueda”. Para poder evaluar como se desempeñan juntos si así lo consideran y que la escuela tenga la flexibilidad de acompañar esta decisión y si llegara a ser necesario separarlos por algún motivo puntual que afecte a los niños, los padres puedan sentirse contenidos, acompañados y abalados por la comunidad educativa. Porque la mejor manera de educar a un niño es también escuchándolo y respetando sus necesidades emocionales. Hay un vínculo único y maravilloso que los demás no podemos terminar de comprender sin la ayuda de nuestros hijos múltiples y acompañar a nuestros hijos es una tarea ardua si uno tiene que enfrentarse a tantos atropellos institucionales que nos niegan el derecho a elegir dónde los queremos educar.
Ser múltiple no tiene que ser un estigma para nuestros hijos, es algo poco habitual y que construye un vínculo único y especial que no tiene por qué ser destruido arbitrariamente ni generar en nuestros hijos un sentimiento que los haga sentir “extraños” en nuestra sociedad.

Los nacimientos múltiples son más frecuentes en los tiempos que corren, ojala de a poco podamos conseguir que se nos respete y se nos de la posibilidad de elegir.

Si necesitan más información pueden visitar el  siguiente link, La Fundación Multifamilias también tiene un grupo en Facebook.

http://www.multifamilias.org.ar/bibliografia2c.html




(1) Luis Velloso y Marta Fatone, Gemelos y mellizos: conociendo a hijos múltiples, pág. 122.
(2) Luis Velloso y Marta Fatone, Gemelos y mellizos: conociendo a hijos múltiples, pág. 123.




martes, julio 29, 2014

De berrinches y abrazos...




Un niño es un reto (...) que nos obliga a 
mejorar a cada instante, a hilar fino y 
perfeccionarnos para hacer frente a semejante
desafío constante, ¿Quién se atreve con ello?
                                    Luis Antonio García 


Hace unos cuantos días  que no escribo y tengo muchas ideas dando vueltas y muy poco tiempo para ordenar las palabras en oraciones  coherentes pero últimamente hay algunas cosas que me rondan más que otras.
Sin saber mucho del tema y siguiendo mi instinto nos fuimos volcando a la crianza con apego, prácticamente desde el momento cero. No fue algo consciente, me pareció que era lo habitual para toda familia pero transitando este hermoso camino de ser padres descubrimos que no.
No es lo habitual dejar que los chicos se pasen a la cama de los grandes, no es lo habitual que los padres alcen a upa a sus hijos aunque tengan 4 años, no es lo habitual que los chicos opinen desde su perspectiva de niños en cuestiones familiares que los afecta. Todo lo que hacemos en casa, no es lo habitual pero investigando y leyendo me di cuenta que de a poco mucha más gente decide “no hacer lo habitual” y dedicarle tiempo, amor y muchos mimos a sus hijos.
Sigo explorando libros, leyendo experiencias, escuchando y viendo otras. 

Unas semanas atrás salíamos de un lugar y una niña gritaba, pataleaba, corría y se alejaba de sus padres. Se la veía muy nerviosa y angustiada. Parando la oreja me doy cuenta que la nena de aproximadamente 4 años quería upa y ni su mamá ni su papá querían levantarla. Estábamos con más gente con niños y nos pusimos a hablar en una esquina. Ramiro le pide upa a su papá y él lo alza y seguimos charlando sin problemas con otros adultos hasta que se escucha que alguien le dice a mi marido: “¡pero vos le das mucha bola! Y mi marido no respondió y yo por suerte no escuché el comentario.
La persona que lanzó el comentario tenía dos niños que le tironeaban la ropa uno para hablarle y otro para pedirle upa  y nada… de a poco ya no se podía hablar y varios niños alterados gritaban y hacían berrinches y mis hijos estaban tranquilos uno de mi mano y el otro a upa del padre.
Ahora yo me pregunto, si con sólo mirar la situación uno se puede dar cuenta de lo que pasaba con los chicos y sus respuestas a la predisposición de los padres, ¿por qué tanta gente sigue manteniendo posturas rígidas que sólo conducen al caos y no a la armonía?
Ramiro no estuvo todo el tiempo a upa, después nos despedimos de toda la gente y  caminó con nosotros quince cuadras de regreso a casa junto con su hermano. Todos estábamos cansados y si ellos lo pedían parábamos a descansar pero llegamos a casa sin gritos, llantos ni berrinches.
Se que tal vez suene muy extraño pero berrinches con todos los “ingredientes” sólo tuvimos una vez…
Creo que un dato fundamental es dejar de pensar que el niño está manipulando al adulto. El niño tiene una necesidad y trata de hacerlo saber como puede. Yo no me siento bien dejando de hacer upa a mis hijos si lo necesitan, todavía a veces alguno pide upa para mirar una película o en la mesa a la hora de comer. Y son sólo unos minutos de mimos y todo vuelve a su curso.

Me cuesta realmente entender que todavía sucedan estas situaciones y que se siga creyendo que los niños son “cosas” que uno adquiere porque es lo que indica la sociedad a cierta edad y después no sabemos muy bien qué hacer. 
Claro que nadie nace sabiendo ser padre o madre pero, ¿por qué se repiten reglas sin pensar ni un segundo aunque los resultados no sean positivos?

No puedo decirles qué hacer durante los berrinches porque sólo experimentamos uno pero puedo decirles que si escuchamos las necesidades de nuestros hijos y le brindamos lo que necesitan, mimos, abrazos, contención y respuestas claras a sus dudas y pedidos todo se ordena y se encauza en armonía. Todos nos sentimos bien y por lo menos para nosotros eso vale mucho más que levantarnos con el cuello duro.
La infancia de nuestros hijos es un período muy corto, crecen muy rápido y después cuando uno los quiere abrazar (de más grandes) ya no quieren que los “hinchemos”. Entonces, ¿porqué no disfrutar el ahora y crecer junto con ellos?
No nos privemos de los abrazos de nuestros hijos y cuando no sepamos cómo seguir, si comprendemos sus mensajes, el camino se vuelve a iluminar. No es sencillo este recorrido, nunca vamos a hacer todo bien pero: ¿Por qué no intentarlo todos los días una y otra vez?

Les dejo para quien quiera leer los datos de dos libros que pueden ayudar a manejar situaciones difíciles:

- Priscilla Dunstan, (2010) "Los cinco sentidos del niño".
- Rosa Jové, (2011) "Ni rabietas ni conflictos", 

domingo, julio 06, 2014

Frases Maomenitas II



    Ramiro 04/2014 
    Yo: -Me siento mal Rami. Me vas a cuidar?
    Rami: -Si, te voy a cuidar siempre.
    Yo:  -Siempre hasta que tengas una novia! Me vas a cuidar igual cuando seas grande?
    Rami: -No. Yo te voy a cuidar mientras soy nene. Yo te amo...
    (Pausa para pensar)
    -Los grandes no se dan cuenta que se aman con su mamá?

    Ramiro 05/2014
    • Los autos cuando no tienen lugar hacen pip pip para pedir permiso porque no saben hablar. 

     Situación: Ulises enganchado con el Himno después del acto del 25 de Mayo (2014)
    • Libertad, Libertad, Libertad...porque sino me voy a morir! 

    Ramiro 05/2014
    • Yo no tengo imaginación porque no lo veo lo que pienso. 

    Situación: charla después de hablar de los dinosaurios y de una próxima visita al museo con su papá:
    -Mamá los monstruos existen?
    -Si, en la imaginación.
    -No, de verdad te digo, existen?
    -En la realidad no Rami.
    -Ni los huesos???


    Situación: Preguntas cerca de la medianoche en mitad de la semana.
    -Mamá los lobos existen?
    -Si, Uli en el monte
    -No, en el bosque! Pero por qué Caperucita vivía tan cerca del lobo?
    -Porque le gusta la adrenalina.
    (claramente yo quería dormir …)
    -Bueno, explicame  mañana temprano mejor, pero decime vos así no me olvido.

     Ramiro 06/2014
    -Papá, te cortaste el pelo!
    -Si, te gusta?
    -No, te pareces a un señor ahora.
    -Y antes qué era?
    -Un papá.


    Situación: Charla conmigo después de cantar una canción de la bandera en la que se menciona el alma.
    -…Y qué es el alma? (pregunto yo)

    Rami: -El alma está atrás del pupo, atrás de las tetillas.
    Uli:-No!, está adentro del corazón.
    - Y para qué la tenemos?  Les pregunto.

    Rami:- Es lo que hace que funcionemos.
    Uli: - y el corazón hace que hablemos.


    Ramiro 07/2014
    • En el cumple de Ema estaba el Sapo Pepe, y decía pavadas.