Hace unos pocos días, exactamente el día del
niño (18-08-2013), mis mellizos de casi cuatro años tuvieron su primer gran e
inocente travesura pero de esas que son muy peligrosas. Por suerte todo salió
bien pero paso a contarles porque después del evento estuvimos casi dos días
como en estado de shock por decirlo de algún modo.
Finalizaba el domingo y bajan mis dos hijos con
mi marido a despedir a mi papá que había cenado con nosotros y se estaba yendo
pero como era el “Día del Niño” mi papá les había traído una pista lanza autos
y ellos estaban muy emocionados viendo volar casi literalmente autitos de
juguete.
Aclaro que como vivimos en un edificio hay que
acompañar a los visitantes hasta la puerta de entrada.
Mientras mi marido despedía a mi papá, los
niños van hacia el ascensor (como siempre lo hacían pero se quedaban ahí hasta
la llegada del adulto que estuviera con ellos). Esta vez, parece que la
urgencia por jugar hizo que se subieran al ascensor, creo yo que para esperar a
su papá ahí dentro pero cerraron las puertas y alguien en algún piso llamó al
ascensor.
Supongo también que cuando vieron que el
ascensor comenzaba a subir y estaban solos intentaron abrir la puerta y por eso
el ascensor se frenó pero en nuestro edificio no hay puerta de salida al primer
piso, solo pared…
Yo estaba en casa, lavando los platos cuando
escucho gritos desesperados de mi marido y de los chicos. Mi marido gritaba
“Dónde están?!” y subía y bajaba las escaleras corriendo tan rápido que sólo lo
pude ver por un instante cuando me asomé. Los chicos gritaban y lloraban y yo
salí así como estaba pero tuve un segundo de lucidez y volví a buscar las
llaves del departamento y el celular, cerré de un portazo y fui corriendo a
planta baja.
Ahhh también en nuestro edificio existe el piso
(-1) subsuelo que tampoco tiene salida y es una pared porque no tenemos
subsuelo pero si alguien toca el botón el ascensor va hacia abajo, con lo cual
no sabíamos en dónde estaban nuestros hijos.
Sinceramente yo no entendía qué estaba pasando
y mi marido era sólo una sombra que pasaba por mi lado corriendo mientras subía
y bajaba. Creo que en su desesperación él tampoco entendía lo que hacía porque
no contribuía en nada correr y gritar.
Llegué a planta baja y me encuentro a un vecino
que siempre bebe de más y ese día no era la excepción que me da algunas ideas
absurdas para tratar de sacar a los chicos. Durante dos segundos tuve a mi
marido a mi lado y le pedí que subiera a buscar a la encargada del edificio, no
sabía bien que iba a hacer pero sabía que lo primero era buscar que se calmaran
para saber si estaban lastimados o no y ver que se podía hacer.
Desde ahí empiezo a hablarle a los nenes, a
decirles que yo estaba ahí, que se queden tranquilos y que los íbamos a sacar.
La realidad es que ni yo sabía como iba a sacarlos, ya me imaginaba a los
bomberos teniendo que socorrernos por eso empecé por el camino de hablar y
tranquilizar. Sinceramente no creía que se solucionaría pronto pero cuando
escucharon mi voz se calmaron bastante rápido. De hecho se hizo un silencio que
me heló la sangre porque no sabía si me escuchaban o se habían desmayado y de
repente escucho la voz de mi marido desde otro piso que le da las indicaciones
a Ramiro para que con mucho cuidado cierren la puerta y aprieten el número
cero. En segundos el ascensor comenzó a moverse pero fue hacia arriba, nadie
recuerda en qué piso paró, ni siquiera mi marido que era el que los iba
siguiendo por los pisos.
Cuando los vi, tenían una carita de susto
terrible pero no estaban lastimados y se los veía muy pero muy afligidos.
El padre tuvo que reponerse y le llevó algunas
horas, en mi caso, no se porqué pero sentía que las cosas ya estaban bajo
control. Llevé a los chicos a su habitación les pregunté lo que había pasado y les
expliqué todo lo peligroso de la situación para que entendieran que no se
pueden subir solos a un ascensor. Por esa noche suspendí los juegos , los
abracé muy fuerte, les dije cuanto los amo y les aclaré que al día siguiente íbamos
a hablar los cuatro pero que ahora vayan a descansar.
Fue un momento terrorífico para todos por lo
que no me pareció adecuado gritar y asustarlos más. Creo que con lo que
vivieron en el ascensor fue más que suficiente!
Al día siguiente charlamos los cuatro sobre lo
sucedido y ya más calmados, Ulises nos cuenta que él no podía tocar ningún
botón porque estaba muy asustado y que fue Ramiro quien cerró la puerta y
apretó el botón.
Sin medir demasiado la expresión solté un “wow
como un super héroe” y Ramiro me responde:
No pudimos evitar reírnos de su inocente ocurrencia y admirar la
fantasía y el poder de imaginación de los niños aún para las situaciones más
complicadas.“No, mamá yo era Tony Stark porque no tenía el traje”.