Y finalmente el día llegó…
En algún post anterior ya había mencionado que había depositado mi confianza en la palabra de mi hijo Ramiro que prometió dejar la mamadera el día de su cumpleaños número cuatro.
Todos los días, le venía recordando cuanto tiempo faltaba hasta el 7 de Diciembre. Por mi parte, desde hace un año estoy tratando de dejar de fumar. En un primer momento no conseguí la ayuda adecuada pero a finales de octubre di con el profesional adecuado y de a poco las cosas se fueron encaminando mediante un tratamiento.
A una semana de su cumpleaños hablé con Ramiro y le conté que faltaban sólo siete días para cumplir su promesa y que como sabía que era tarea difícil, yo también me comprometía a dejar de fumar. Así fue como el sábado 7 de diciembre, Ramiro en un solemne acto, tiró la mamadera a la basura ante la presencia de su papá y su hermano y yo que sólo venía fumando 2 cigarrillos por día para ese entonces, dejé de fumar (o algo así). Claro que para mi no es tan fácil, fumaba quince cigarrillos por día y en el transcurso del último mes sólo fumé cuatro cigarrillos en vez de 465, por eso no siento que le haya fallado a mi hijo (ya que él nunca más), pidió la mamadera.
Es un trabajo difícil y diario pero me hace muy feliz saber que estoy muy cerca de dejarlo por completo y espero realmente nunca más volver a fumar.
Disculpen si este post no trata solamente sobre mis hijos o sobre crianza pero me pareció importante contarles también mi parte y el acuerdo que hice con Ramiro para que se evidencie que el diálogo sincero nos puede ayudar mucho.
De más está decir que me llena de orgullo saber que respetando sus tiempos pudimos dejar pañales, chupete y mamadera, sin llanto, sin sufrimientos, sin amenazas y sin mentiras.
Es una experiencia más que gratificante y ojalá a alguien le sirva de ayuda saber que hablando con nuestros hijos podemos ayudarlos a crecer y acompañarlos y conocer sus tiempos, sus miedos y sus necesidades para poder contenerlos y darles confianza en sí mismos.
En algún post anterior ya había mencionado que había depositado mi confianza en la palabra de mi hijo Ramiro que prometió dejar la mamadera el día de su cumpleaños número cuatro.
Todos los días, le venía recordando cuanto tiempo faltaba hasta el 7 de Diciembre. Por mi parte, desde hace un año estoy tratando de dejar de fumar. En un primer momento no conseguí la ayuda adecuada pero a finales de octubre di con el profesional adecuado y de a poco las cosas se fueron encaminando mediante un tratamiento.
A una semana de su cumpleaños hablé con Ramiro y le conté que faltaban sólo siete días para cumplir su promesa y que como sabía que era tarea difícil, yo también me comprometía a dejar de fumar. Así fue como el sábado 7 de diciembre, Ramiro en un solemne acto, tiró la mamadera a la basura ante la presencia de su papá y su hermano y yo que sólo venía fumando 2 cigarrillos por día para ese entonces, dejé de fumar (o algo así). Claro que para mi no es tan fácil, fumaba quince cigarrillos por día y en el transcurso del último mes sólo fumé cuatro cigarrillos en vez de 465, por eso no siento que le haya fallado a mi hijo (ya que él nunca más), pidió la mamadera.
Es un trabajo difícil y diario pero me hace muy feliz saber que estoy muy cerca de dejarlo por completo y espero realmente nunca más volver a fumar.
Disculpen si este post no trata solamente sobre mis hijos o sobre crianza pero me pareció importante contarles también mi parte y el acuerdo que hice con Ramiro para que se evidencie que el diálogo sincero nos puede ayudar mucho.
De más está decir que me llena de orgullo saber que respetando sus tiempos pudimos dejar pañales, chupete y mamadera, sin llanto, sin sufrimientos, sin amenazas y sin mentiras.
Es una experiencia más que gratificante y ojalá a alguien le sirva de ayuda saber que hablando con nuestros hijos podemos ayudarlos a crecer y acompañarlos y conocer sus tiempos, sus miedos y sus necesidades para poder contenerlos y darles confianza en sí mismos.