jueves, agosto 21, 2014

El "estigma" de ser múltiple...



En una aproximación al tema, desde la mitología y desde la antropología, encontramos que las antiguas civilizaciones griega y romana consideraban al embarazo múltiple como un hecho bueno porque en su génesis interviene alguna divinidad que muestra alguna intención o revela algo. Motivo por el cual llevaba a que los gemelos fueran vistos con desconcierto y respeto.  (1)


(…) Ya en las cultura orientales, más precisamente Japón y China continental, encontramos que la concepción gemelar es considerada una desgracia, como una degradación a lo animal. Para ellos este tipo de concepción caracteriza a los animales, por lo tanto indignas de un humano. En estas culturas los embarazos múltiples son ocultados con vergüenza. En algunos casos ellos tienen un destino cruel y macabro. (2)


Estos pequeños fragmentos extraídos de un  libro sobre  mellizos y gemelos citado al final nos dan un panorama general de lo que quiero hablar.
La gran mayoría de los padres de múltiples aceptamos como algo especial y un gran regalo de la vida esta posibilidad de tener más de un hijo juntos, pero muchas veces la sociedad, las instituciones y muchos profesionales de la salud lo toman como algo “anormal” y que debe ser remediado.
No voy a ahondar en cuestiones que le conciernen a la ciencia. Está totalmente claro que el cuerpo de la mujer está preparado para traer de a un hijo al mundo. Pero si, puede suceder que haya más de un niño gestándose en su interior, quiere decir que aunque es  más riesgoso puede pasar y eso lo hace “fuera de lo común” y algo fuera de lo común no necesariamente es algo malo.  No voy a separar entre embarazos “naturales” y “con tratamiento”, no es mi objetivo transitar ese ámbito porque a mi me interesa el “después”. Ese grupo de niños que llega al mundo de una manera muy especial y con un vínculo muy distinto con su/s hermano/s que el vínculo que tiene cualquier grupo de hermanos de distintas edades.


Así como las citas parecieran indicar algunos pensamientos de antaño, voy a intentar  demostrarles que no, que muchas cosas siguen presentes hasta el día de hoy. Algunas situaciones pueden parecernos graciosas y divertidas y otras no, nos divierten en absoluto.

Cuando una lleve en la panza más de un niño y haya atravesado la oscura desesperación de no saber qué hacer con “tantas” criaturas durante el primer mes de la noticia, difícilmente escuche comentarios desafortunados. Si los escucha son los más dolorosos porque suelen provenir de un familiar o de una amigo/a que tampoco sabe manejar la mezcla de hormonas y sensaciones de la madre incipiente y  termina generando una sensación bastante desagradable en la que no me voy a detener porque cualquier madre múltiple podrá recordar.
Pero a medida que la panza crece y a los seis meses tenemos la panza de una mujer a punto de parir, la gente pregunta y ante la respuesta de “son dos o más” los comentarios empiezan a asomar y una se va queriendo acostumbrar con una sonrisa forzosa a lo que nunca se termina de acostumbrar.

Ahora bien, pasado este período y con los niños pequeños la cosa se complica más porque acá es dónde aparece lo que más me importa para este post.
Como si la sociedad estuviera dividida entre griegos y japoneses (por hacer referencia a lo citado) hay mujeres ya ancianas que se desviven por tocar la mano o la cabeza de nuestros hijos. Parecería que piden un deseo y la cara se les ilumina.
Y por el otro lado están los que con cara de asco nos miran de lejos y murmuran como si realmente traer más de un hijo al mundo fuera una ¡aberración de la naturaleza!

No sería problemático si esto quedara en los comentarios de la gente que pasa y nada más pero lo triste es cuando las insinuaciones vienen del lado de los profesionales.
Por suerte conservan, algunos, un poco de ética y son moderados en lo que dicen.
Entonces volviendo a la cuestión de griegos o japoneses el campo de batalla de hace más difícil a la hora de lidiar con un psicólogo “japonés” o una directora de escuela con pensamientos orientales (para no estigmatizar tampoco a los japoneses ya que no tengo nada en contra de ellos).

Por regla general, para la mayoría de los psicólogos y/o maestros, ser mellizo, gemelo o ser más de dos hermanos nacidos del mismo parto es algo horroroso. Pero no lo describen como lo piensan, sino que hacen todo lo posible por hacerles creer a las familias que la condición de sus hijos es grave y que si no los separan a tiempo (cuando ellos lo dicen), después (cuando los padres lo consideren necesario), va a ser demasiado tarde y como si de animales se tratara creen que  uno va a hacer simbiosis con el otro.
Pero no desesperen madres y padres múltiples porque por suerte dos de cada diez profesionales piensan distinto al común de la sociedad. El detalle es que ¡hay que encontrarlos!

Parece gracioso, pero no lo es. Porque gracias a gente con este tipo de pensamiento que dice “hacer lo mejor para la individualidad de los niños” , las familias y los chicos podemos llegar a atravesar momentos de mucha angustia y frustración en la etapa escolar de nuestros hijos, algo que es totalmente innecesario y evitable. Tengamos en cuenta que en el 99,9% de los casos de profesionales que plantean la separación nunca vieron a nuestros hijos y pretenden construir un concepto de individualidad sacado de un manual y partiendo de una generalización como la siguiente: “todo múltiple debe ser separado de su hermano en pos de su individualidad”.

Y acá me voy a detener. Parece que esta gente no leyó la cantidad de casos de gemelos separados al nacer que hicieron prácticamente la misma vida a kilómetros de distancia. Como tampoco leyeron los informes de otras escuelas o de otros profesionales sobre nuestros hijos, ni siquiera les conocen la cara y es lo mismo ser mellizo que gemelo, dos varones, dos mujeres, mixtos, tres y dos, dos y dos, tres y uno o la infinidad de combinaciones que tenemos disponible. Da  lo mismo porque lo que importa es separar a esos chicos a tiempo y si sufren “ya se van a acostumbrar, es sólo cuestión de unos meses o  que uno se canse de llorar y el otro se enferme”.
La cruel realidad es que son pocos los profesionales y los docentes que apoyan la decisión de padres e hijos múltiples.  Hay muchos chicos que piden ir separados a la escuela, hay otros que funcionan muy bien juntos y cada uno se desarrolla de manera individual con un grupo de amigos distinto dentro del mismo curso. Hay muchísimas posibilidades por eso debería ser distinto y cada escuela o cada maestro o profesional de la salud o educación que quiera decidir si les hace mal o no haber nacido en el mismo parto se tomen el tiempo necesario para evaluar a cada niño de manera individual y en relación a sus pares incluyendo su/s hermano/s.

Es agotador para una familia llamar a treinta escuelas y tener que decidir entre tres porque las demás por disposiciones “divinas” (ya que no existe ninguna ley en Argentina que lo determine) los separan de curso. Lo más irracional es escuchar en el caso de trillizos que tienen que separarse dos en un grado y uno en el otro (porque la escuela tiene sólo dos divisiones) y no tienen una justificación a semejante acto injusto para el que queda sólo, si no lo quiere así. También es muy triste darse cuenta que las tres escuelas que los aceptan juntos tienen una sola sala y quedarnos con la duda si comparten lo que sentimos y pensamos o es sólo para ellos una cuestión de espacio físico.
Lo ideal sería que uno pueda inscribir a sus hijos en el colegio que “elija” y no en el que “pueda”. Para poder evaluar como se desempeñan juntos si así lo consideran y que la escuela tenga la flexibilidad de acompañar esta decisión y si llegara a ser necesario separarlos por algún motivo puntual que afecte a los niños, los padres puedan sentirse contenidos, acompañados y abalados por la comunidad educativa. Porque la mejor manera de educar a un niño es también escuchándolo y respetando sus necesidades emocionales. Hay un vínculo único y maravilloso que los demás no podemos terminar de comprender sin la ayuda de nuestros hijos múltiples y acompañar a nuestros hijos es una tarea ardua si uno tiene que enfrentarse a tantos atropellos institucionales que nos niegan el derecho a elegir dónde los queremos educar.
Ser múltiple no tiene que ser un estigma para nuestros hijos, es algo poco habitual y que construye un vínculo único y especial que no tiene por qué ser destruido arbitrariamente ni generar en nuestros hijos un sentimiento que los haga sentir “extraños” en nuestra sociedad.

Los nacimientos múltiples son más frecuentes en los tiempos que corren, ojala de a poco podamos conseguir que se nos respete y se nos de la posibilidad de elegir.

Si necesitan más información pueden visitar el  siguiente link, La Fundación Multifamilias también tiene un grupo en Facebook.

http://www.multifamilias.org.ar/bibliografia2c.html




(1) Luis Velloso y Marta Fatone, Gemelos y mellizos: conociendo a hijos múltiples, pág. 122.
(2) Luis Velloso y Marta Fatone, Gemelos y mellizos: conociendo a hijos múltiples, pág. 123.




martes, julio 29, 2014

De berrinches y abrazos...




Un niño es un reto (...) que nos obliga a 
mejorar a cada instante, a hilar fino y 
perfeccionarnos para hacer frente a semejante
desafío constante, ¿Quién se atreve con ello?
                                    Luis Antonio García 


Hace unos cuantos días  que no escribo y tengo muchas ideas dando vueltas y muy poco tiempo para ordenar las palabras en oraciones  coherentes pero últimamente hay algunas cosas que me rondan más que otras.
Sin saber mucho del tema y siguiendo mi instinto nos fuimos volcando a la crianza con apego, prácticamente desde el momento cero. No fue algo consciente, me pareció que era lo habitual para toda familia pero transitando este hermoso camino de ser padres descubrimos que no.
No es lo habitual dejar que los chicos se pasen a la cama de los grandes, no es lo habitual que los padres alcen a upa a sus hijos aunque tengan 4 años, no es lo habitual que los chicos opinen desde su perspectiva de niños en cuestiones familiares que los afecta. Todo lo que hacemos en casa, no es lo habitual pero investigando y leyendo me di cuenta que de a poco mucha más gente decide “no hacer lo habitual” y dedicarle tiempo, amor y muchos mimos a sus hijos.
Sigo explorando libros, leyendo experiencias, escuchando y viendo otras. 

Unas semanas atrás salíamos de un lugar y una niña gritaba, pataleaba, corría y se alejaba de sus padres. Se la veía muy nerviosa y angustiada. Parando la oreja me doy cuenta que la nena de aproximadamente 4 años quería upa y ni su mamá ni su papá querían levantarla. Estábamos con más gente con niños y nos pusimos a hablar en una esquina. Ramiro le pide upa a su papá y él lo alza y seguimos charlando sin problemas con otros adultos hasta que se escucha que alguien le dice a mi marido: “¡pero vos le das mucha bola! Y mi marido no respondió y yo por suerte no escuché el comentario.
La persona que lanzó el comentario tenía dos niños que le tironeaban la ropa uno para hablarle y otro para pedirle upa  y nada… de a poco ya no se podía hablar y varios niños alterados gritaban y hacían berrinches y mis hijos estaban tranquilos uno de mi mano y el otro a upa del padre.
Ahora yo me pregunto, si con sólo mirar la situación uno se puede dar cuenta de lo que pasaba con los chicos y sus respuestas a la predisposición de los padres, ¿por qué tanta gente sigue manteniendo posturas rígidas que sólo conducen al caos y no a la armonía?
Ramiro no estuvo todo el tiempo a upa, después nos despedimos de toda la gente y  caminó con nosotros quince cuadras de regreso a casa junto con su hermano. Todos estábamos cansados y si ellos lo pedían parábamos a descansar pero llegamos a casa sin gritos, llantos ni berrinches.
Se que tal vez suene muy extraño pero berrinches con todos los “ingredientes” sólo tuvimos una vez…
Creo que un dato fundamental es dejar de pensar que el niño está manipulando al adulto. El niño tiene una necesidad y trata de hacerlo saber como puede. Yo no me siento bien dejando de hacer upa a mis hijos si lo necesitan, todavía a veces alguno pide upa para mirar una película o en la mesa a la hora de comer. Y son sólo unos minutos de mimos y todo vuelve a su curso.

Me cuesta realmente entender que todavía sucedan estas situaciones y que se siga creyendo que los niños son “cosas” que uno adquiere porque es lo que indica la sociedad a cierta edad y después no sabemos muy bien qué hacer. 
Claro que nadie nace sabiendo ser padre o madre pero, ¿por qué se repiten reglas sin pensar ni un segundo aunque los resultados no sean positivos?

No puedo decirles qué hacer durante los berrinches porque sólo experimentamos uno pero puedo decirles que si escuchamos las necesidades de nuestros hijos y le brindamos lo que necesitan, mimos, abrazos, contención y respuestas claras a sus dudas y pedidos todo se ordena y se encauza en armonía. Todos nos sentimos bien y por lo menos para nosotros eso vale mucho más que levantarnos con el cuello duro.
La infancia de nuestros hijos es un período muy corto, crecen muy rápido y después cuando uno los quiere abrazar (de más grandes) ya no quieren que los “hinchemos”. Entonces, ¿porqué no disfrutar el ahora y crecer junto con ellos?
No nos privemos de los abrazos de nuestros hijos y cuando no sepamos cómo seguir, si comprendemos sus mensajes, el camino se vuelve a iluminar. No es sencillo este recorrido, nunca vamos a hacer todo bien pero: ¿Por qué no intentarlo todos los días una y otra vez?

Les dejo para quien quiera leer los datos de dos libros que pueden ayudar a manejar situaciones difíciles:

- Priscilla Dunstan, (2010) "Los cinco sentidos del niño".
- Rosa Jové, (2011) "Ni rabietas ni conflictos", 

domingo, julio 06, 2014

Frases Maomenitas II



    Ramiro 04/2014 
    Yo: -Me siento mal Rami. Me vas a cuidar?
    Rami: -Si, te voy a cuidar siempre.
    Yo:  -Siempre hasta que tengas una novia! Me vas a cuidar igual cuando seas grande?
    Rami: -No. Yo te voy a cuidar mientras soy nene. Yo te amo...
    (Pausa para pensar)
    -Los grandes no se dan cuenta que se aman con su mamá?

    Ramiro 05/2014
    • Los autos cuando no tienen lugar hacen pip pip para pedir permiso porque no saben hablar. 

     Situación: Ulises enganchado con el Himno después del acto del 25 de Mayo (2014)
    • Libertad, Libertad, Libertad...porque sino me voy a morir! 

    Ramiro 05/2014
    • Yo no tengo imaginación porque no lo veo lo que pienso. 

    Situación: charla después de hablar de los dinosaurios y de una próxima visita al museo con su papá:
    -Mamá los monstruos existen?
    -Si, en la imaginación.
    -No, de verdad te digo, existen?
    -En la realidad no Rami.
    -Ni los huesos???


    Situación: Preguntas cerca de la medianoche en mitad de la semana.
    -Mamá los lobos existen?
    -Si, Uli en el monte
    -No, en el bosque! Pero por qué Caperucita vivía tan cerca del lobo?
    -Porque le gusta la adrenalina.
    (claramente yo quería dormir …)
    -Bueno, explicame  mañana temprano mejor, pero decime vos así no me olvido.

     Ramiro 06/2014
    -Papá, te cortaste el pelo!
    -Si, te gusta?
    -No, te pareces a un señor ahora.
    -Y antes qué era?
    -Un papá.


    Situación: Charla conmigo después de cantar una canción de la bandera en la que se menciona el alma.
    -…Y qué es el alma? (pregunto yo)

    Rami: -El alma está atrás del pupo, atrás de las tetillas.
    Uli:-No!, está adentro del corazón.
    - Y para qué la tenemos?  Les pregunto.

    Rami:- Es lo que hace que funcionemos.
    Uli: - y el corazón hace que hablemos.


    Ramiro 07/2014
    • En el cumple de Ema estaba el Sapo Pepe, y decía pavadas.



    miércoles, junio 11, 2014

    La calma después de la tormenta...

    Ya pasaron varios días desde la mudanza, exactamente 24 y aunque todavía faltan cosas por acomodar y nos queda un caminito por recorrer con el departamento anterior, debo admitir que la transición fue bastante rápida y efectiva.
    No se porqué se me ocurrió pensar que tal vez los nuevos ruidos, el poco espacio y la nueva distribución de los muebles iban a provocar algún tipo de alteración en nuestra  familia, pero para mi sorpresa, los chicos durmieron bien desde la primer noche.
    Ayudaron mucho embalando  sus cosas y acomodando su nuevo placard, organizando sus juguetes y ahora están incorporando bastante bien nuevos hábitos de orden ya que no hay mucho margen para dejar cosas fuera de su sitio en el poco espacio que tenemos. Así que me sorprenden diariamente acomodando sus abrigos, su ropa y sus juguetes y ayudándome con la rutina de hacer las camas o limpiar los vidrios empañados, se los ve felices y colaboradores. Creo que la cercanía al parque ayuda mucho porque ahora pueden jugar un rato todos o casi todos los días.

    Es sorprendente cómo van armando lazos con sus amigos, cuando eran más chicos, los adultos elegíamos el momento para la plaza. Ahora salen del jardín y  ya van avisando que arreglaron con algún amiguito y que van a ir un rato a la plaza. La primer vez que me pasó me dio mucha risa y le dije a Ulises que no podíamos porque yo tenía otras cosas que hacer y Ramiro estaba en casa enfermo y lo estaba cuidando su papá. Pero rápidamente recordé lo lindo que era organizar un encuentro para jugar con los amigos y acordamos que íbamos sólo un ratito. Además es muy bueno darle un rato de exclusividad a los hijos cuando tenemos más de uno y la mayoría de las cosas se hacen en bloque. Es muy necesario para ellos tener un rato sólo a mamá o sólo a papá. Así que fuimos a la plaza y ¡nos divertimos mucho!
    Me encanta que sucedan  estas cosas y verlos tan contentos, el parque está lleno de hermosos árboles con raíces enormes y por fin pudieron subirse a los árboles, algo que no habían hecho nunca. También quedaron fascinados con el Jardín Japonés, los puentes de madera y los peces y mucho más con la idea de que ¡sólo está a ocho cuadras!
    Les gusta el balcón de la vecina y  también quieren tener plantas y flores como ella. Aunque es mucho más pequeño el espacio del balcón, hemos comprado unas cuántas flores que esperamos sobrevivan el invierno y están ansiosos por ponerlas en las macetas nuevas.
    Cada día es una aventura para ellos y hasta llegaron a preguntar ¡cuándo va a ser la próxima mudanza! Me parece que sirvió mucho hacerlos participar en todo, en la elección del departamento, en guardar sus juguetes y elegir como acomodarlos acá, en elegir las cosas que ya no usan para regalar, acomodar los cuentos, etc.

    Creo que nos hacía falta un cambio de aire, tal vez los grandes entre tanto estrés no podemos ver ciertas cosas pero lo bueno es que para eso están los chicos, no? Para hacernos apreciar las cosas pequeñas.
    No creo que para ser feliz se necesite “una casa con tres pinos” y muchas cosas o vivir en un lugar en particular. Creo que es importante estar equilibrados con nosotros mismos y eso hace que, sea grande o chico el lugar uno pueda sentirse feliz, pero un empujoncito a veces hace falta para poder ver que las cosas son distintas y ahora tratar de mantener el equilibrio y que cada vez cueste menos para que se vuelva algo natural, una parte más de nuestras vidas…
    Ahh, me olvidaba, ya no grito más, volvimos a nuestra “normalidad” una vez acomodados. Ahora sólo estoy lidiando con frases agresivas que escuchan en el jardín y repiten sin saber qué dicen, así que todos los días charlamos sobre la importancia de no hacer sentir mal a los amiguitos con cosas que sin querer podemos decir…

    sábado, mayo 10, 2014

    De mudanzas y otros cuentos...

    Tendría que estar durmiendo ya, pero hay mil cosas dando vueltas en mi cabeza. Estoy perdiendo el control y no es culpa de los niños. Sigo pensando que a veces los grandes estamos tan ocupados que no podemos ver con ojos de niño.

    Estamos en pleno proceso de mudanza, pero en nuestro caso, si bien vamos a estar más cerca del jardín de los chicos y es un cambio positivo, los días son un caos.
    Puedo asegurar que las mudanzas son muy estresantes y más cuando se alarga en el tiempo como la nuestra ya que nos mudamos a un lugar más pequeño y hay que optimizar todos los espacios antes de llevar las cosas y poner muebles nuevos, estantes, redes y demás cosas que no vienen al caso. 
    Lo cierto es que nuestra rutina diaria comienza en casa, me levanto temprano para coser cortinas o tejer alfombras y hacer trámites y a media mañana se levantan los peques. Al medio día vamos al colegio y cuando salen del colegio el papá los lleva al departamento nuevo mientras termina de arreglar cosas.
    Sucede que en este ir y venir hay poco tiempo para compartir en familia, los chicos están caprichosos y demandantes (obviamente y no los culpo) pero mi umbral de tolerancia cada vez en más bajo y aunque empecemos la mañana cantando, a los besos y a los abrazos, en varios momentos del día todo estalla. Pelean entre ellos, me contestan cuando los reto, digo cosas que no quiero decir, amenazo con penitencias (cosa que no estoy acostumbrada a hacer) y grito. Y la verdad, son cosas que trato de evitar pero no puedo evitarlo todo el tiempo, porque además hay que seguir haciendo las tareas diarias e ir al trabajo y el tiempo no alcanza. No estoy pudiendo ir a yoga y ya ni puedo meditar en casa, no logro concentrarme y me molesta esta situación. Solo quiero que todo pase pronto para que todo vuelva a la normalidad.

    Se preguntarán qué tiene que ver todo esto en mi blog de crianza y para mi tiene mucho que ver. Es el mejor ejemplo para darnos cuenta que cuando los grandes estamos nerviosos, ansiosos o perdiendo el rumbo, los niños están igual o peor porque por lo menos los grandes podemos comprender muchas cosas que los niños no. Los grandes, tal vez, ya pasamos por otras mudanzas pero ellos no recuerdan la anterior. 
    Está sucediendo que entre tanto caos no pueden disfrutar del juego, quieren armar cosas con bloques pero después no soportan que se desarmen y comienzan los llantos. Creo que es evidente que quieren que algo quede en su lugar y que de esa manera (arraigándose a un avión hecho con bloques) desean sentirse seguros en algún lado.
    Me gustaría darles más seguridad pero cada día me siento el habitante solitario de algunos planetas que visitó El Principito. 
    Hay días que hago cuentas todo el tiempo, hay días que enciendo y apago luces, no me convertí en bebedora pero me ha ganado algunos días el cigarrillo.
    Creo que en este viaje no estoy cuidando bien de mis rosas y sólo espero que todos dentro de muy poco, estallemos a carcajadas en nuestro nuevo asteroide B-612 y nuestras risas se escuchen hasta en La Tierra.

    viernes, abril 25, 2014

    Ser mamá...

    Hoy leí un comentario en un foro que decía algo así como: “deberían avisar que ser mamá es ser un rehén, que no se puede ir al baño, no se puede comer, salvo cuando tus hijos te lo permiten..,”
    No tenía pensado escribir sobre eso porque para mí es sumamente obvio que la maternidad te pone de cabeza, pero evidentemente si alguien lo pide casi a gritos creo que merece la pena intentarlo.
    No tengo intenciones de desanimar a nadie sino de llevar un poquito de conciencia (si es que se puede) para que cada vez se tenga un poco más en cuenta a los chicos. No se si ya lo escribí anteriormente pero partamos de la base  siguiente: “ningún chico pidió venir a este mundo”. No voy a decir más ni a analizar la frase, cualquiera puede detenerse a pensar y darse cuenta que eso es así. Y todos los razonamientos que siguen a eso quedarían para otro post o para cada uno de los lectores.

    En mi caso particular, cuando empezó a crecer mi panza y a notarse, comencé a tomar conciencia y a refugiarme en los libros. Sé también que no todo el mundo siente la misma pasión con los libros que yo pero más allá de eso y aunque no leamos nada, supongo que habrán visto la publicidad de una marca reconocida de bebidas cola que ahora tiene su línea “Life”. Así que con ese gran ejemplo, tan masivo y popular ya no quedan excusas para que alguien diga “yo no sabía que la maternidad era esto”. También puedo afirmarlo porque en casa no tenemos señal de televisión por decisión propia y la vimos en el cine y por otra parte aunque suene a slogan, para todo lo demás esta Youtube…

    Desde que el cuerpo cambia y se transforma para albergar a otro ser o a más de uno como fue mi caso, cambia el humor, cambian los colores, cambian los olores, cambia la vida entera. Lloras por cosas alegres, te reís por cosas trágicas y hasta comes alimentos que jamás pensaste comer.
    Dejás de ponerte lo que te gusta para ponerte “lo que te entra”. Dejás de correr a todos lados para manejarte con más cuidado y proteger la vida que llevas adentro. Dejas de dormir bien porque duele mucho la cintura, pero cuando digo mucho es mucho o alguna otra parte de la espalda.  Tampoco encontrás posición en la cama cuando la panza pesa. Tenés los pies de un elefante y no los tuyos y si es verano vivís en ojotas y si es invierno en pantuflas. Tenés hambre cada dos horas y ganas de ir al baño cada veinte minutos! Y todo esto es sólo el entrenamiento para cuando llegue el bebé o los bebés!! Todavía falta y mucho!!

    Cuando llegan los niños, la cosa se pone peor o mejor, para el caso de que les guste la adrenalina. Si antes ibas al baño cada veinte minutos ahora será cada veinte horas y en esa sola visita al baño deberás bañarte y hacer todo lo que necesites en no más de veinte minutos o en su defecto, con los niños en sus cochecitos en la puerta del baño. Mientras una canta  para entretenerlos y para que escuchen la vos de mamá y mira cada diez segundos que todo siga bien asomándose por la cortina!

    Los primeros meses, vivís en camisón dando teta, fórmula, cambiando pañales, bañando niños, lavando ropa, durmiendo como mucho tres horas seguidas, recibiendo visitas que casi nunca ayudan y se sientan a esperar un mate!!.
    Una trata a toda costa de hacer mil cosas cuando los niños se duermen y tratamos de acomodar lo que en poco tiempo será un caos otra vez , hasta que por fin un día nos damos cuenta que si caminamos con viento en contra se hace muy difícil y el cansancio nos pone de mal humor y de tanto darnos contra la pared de nuestras pretensiones nos damos cuenta que si caminamos hacia dónde va el viento no es tan malo, de hecho todo fluye con armonía!!  Pero claro, hay que resignar muchas cosas y algunas personas pueden hacerlo sinceramente y otras no.

    Tal vez los tres primeros años no podamos trabajar muchas horas, no terminemos la carrera aunque falte poco o no hagamos la tesis. También es probable que  no  podamos  maquillarnos durante ese tiempo o plancharnos  el pelo o  dejar de oler a vómito durante los primeros meses. Pero la única realidad es que la maternidad puede ser fabulosa o terriblemente angustiante y eso se define  la mayoría de las veces, de acuerdo a nuestra forma de encararla. Podemos ponernos tercas y caminar en contra del viento para buscar la perfección y hacer todo sin querer que  se nos vuele el sombrero o podemos relajarnos y dejar que todo fluya y el viento nos acompañe con el cabello alborotado en el aire pero la sonrisa gigante y el corazón feliz de transitar este camino complicado con flexibilidad para los cambios de planes.
    Creo que todo sucede por algo y cuánta más resistencia pongamos más difícil es la transición hacia eso, que de todas formas va a pasar. Dejarse llevar y disfrutar de lo inesperado ayuda  a que todo afecte menos y cuando queremos darnos cuenta ya tienen tres o cuatro años y por lo menos en mi caso, son mis hijos quienes me recuerdan que debo pintarme los ojos cuando tenemos que salir!!

    La maternidad es terrible! Pero terriblemente hermosa!



    lunes, abril 14, 2014

    Cambia, todo cambia…

    Todos los días me tomo unos minutos para mirar a mis hijos y ver lo grande que están y cuánto han cambiado las cosas.
    Muchas veces me sentí agotada y por suerte, algunas pocas desesperada!
    Lejos quedaron los días de pañales y ahora es raro y emocionante ver como dejan de jugar para ir al  baño solos.
    Ya  no hace falta preguntar a cada rato si quieren ir al baño, ya tienen la posibilidad de manejar sus  necesidades  solos y por suerte todo va bien.
    Tratamos de jugar bastante con ellos desde que eran muy pequeños y fuimos transitando juntos las diferentes etapas. Apilamos bloques, encastramos, armamos puzzles, tocamos instrumentos, dibujamos, pintamos, modelamos con masa de colores y masa de mamá, pero si hay algo que cada día nos gusta más son los “juegos de imaginación”, como los llaman ellos.
    Es impresionante ver como juegan juntos y ya no en paralelo, como se hacen compinches en las aventuras aunque por momentos no se pongan de acuerdo.
    Hay veces que para ir desde el living hasta la cocina debo sortear muchos obstáculos imaginarios que están en la casa como parte del juego.
    - “Mamá no pases por ahí que está el cocodrilo y te va a comer”
    - “Vení con nosotros que te llevamos en el avión”
    El avión, en realidad es una alfombra grandecita que está organizada con diferentes objetos que conforman ese  avión.

    También puede pasar que van a su habitación a buscar algo y no vuelven, entonces me acerco a espiar y están en su “covacha”, llevando todos sus muñecos de peluche con ellos para salvarlos de Lex Luthor (o cualquier otro malvado) hasta que venga Superman o Spiderman o el super héroe de turno y los salve a todos!
    Hay veces que pasan largos ratos armando objetos de múltiples funciones con bloques grandes y pequeños y las fotos ilustran algunas de sus creaciones. Pero lo importante es que se divierten mucho juntos. Por ahora no hay peleas violentas!

    Siempre recuerdo las advertencias de mucha gente durante el embarazo, se oyen cosas pocos estimulantes de todos lados cuando se espera más de un bebé.
    Qué, cómo iba a hacer, que me iba a volver loca, que los peores meses son los primeros y saben qué? . Por lo menos en esta familia,  los primeros meses no fueron los más difíciles. Lo difícil es ahora que hay que inculcar valores y enseñar tantas cosas que antes no necesitaban saber porque no salían de casa. Ahora que tienen cuatro años y preguntan todo y cuestionan todo y se enfrentan al mundo con ingenuidad, ahora es lo más difícil en el camino que venimos transitando.
    Saben dónde se empieza a poner fea la cosa? Cuándo en el colegio se encuentran con otras realidades, compañeritos un poco tiranos, que dicen frases hirientes y que persiguen para molestar. Que vaya a saber uno por qué, dicen “No quiero ser tu amigo”. Que tal vez escucharon lo que dicen en algún lado pero como todo niño pequeño no comprenden del todo el significado.
    Es un gran desafío este contacto de ellos con el mundo exterior para nosotros como papás porque realmente queremos que aprendan a defenderse solos, sin violencia, como ellos aprendieron en casa pero a veces nos mordemos la lengua para no decir “devolvésela” y no te va a molestar más…
    Como dije al principio, todo cambia y sobre la marcha los adultos también tenemos que amoldarnos a todo lo nuevo y los imprevistos, ojalá se nos ocurran ideas creativas para encarar este desafío!

    sábado, abril 12, 2014

    Algunos libros recomendados...




    Uno de los libros que me ayudó mucho durante el embarazo fue:


    - Gromada, Karen y Hurlburt, Mary (2006). Dos o más.... Grupo  Editorial Norma.

    El libro tiene muchos ejemplos útiles para resolver situaciones de la vida cotidiana con diferentes variantes o posibilidades. Es realmente útil porque nos hace reflexionar y buscar la mejor solución de acuerdo a nuestras necesidades, plantea preguntas y varias posibles respuestas, así como también cuenta experiencias enriquecedoras.



    En el corto perído que pasamos por neonatología encontré este libro:


    -Rodriguez, Diana y Ceriani Cernadas, José M. (2006). Bebés prematuros. Del hospital ediciones.

    Este libro es para padres y fue escrito por médicos y neonatólogos y publicado por el Hospital Italiano.
    Nos ayudó mucho a comprender todo lo que pasaba a nuestro alrededor durante ese período. Aunque fueron sólo quince días, fueron bastante angustiantes y realmente estábamos ante un mundo desconocido para nosotros. Tiene mucha información útil. 



    Ya después del nacimiento y por recomendación de una amiga leí:



    - Dunstan, Priscilla (2010). Los cinco sentidos del niño. Urano.

    En este libro, podemos descubrir cosas muy interesantes sobre nosotros (los adultos) y los niños. La autora afirma que cada persona posee un sentido que predomina. Por medio de los cinco sentidos (gusto, olfato, oído, vista y tacto) podemos profundizar el vínculo con nuestros hijos y teniendo en cuenta éstas características minimizar las posibilidades de conflicto, berrinches y todo tipo de comportamiento que pueda preocuparnos y no sepamos como manejar. 
    Es un gran libro que siempre es bueno tener a mano!




    - Hart, Louise (2005). La familia feliz. Ediciones Obelisco.

    Este libro es muy útil para cualquier persona que tenga intenciones de modificar todo tipo de actitudes o mejorar su relación con el entorno, más allá de vivir o no en familia. Es un libro enfocado en aumentar la autoestima de todos los miembros de la familia. 

    Muy directo y fácil de leer, que puede traernos mucho beneficios y nos ayuda a ver las cosas desde otro punto de vista.



    Bienvenidos...

    Ha pasado mucho tiempo desde mis primeros escritos hasta la publicación del blog y también han pasado infinidad de cosas que nos han hecho crecer como familia.



    Este año 2014  empezó de una manera muy particular. Puso patas  para arriba todas nuestras rutinas, horarios y nos modificó a todos, pero creemos que es para bien, fue por un buen motivo y estamos felices por nuestra nueva rutina que, un poco a los tirones se va acomodando.

    Para no generar tanta intriga, les resumo que no tenemos más niñera, yo trabajo menos horas (no porque nos sobre el dinero, sino porque estaba trabajando mucho para pagarle a otra persona que cuidara de mis hijos y ya no quiero hacerlo más),  por fin encontramos el colegio que queríamos para nuestros hijos (espero que nuestras expectativas se cumplan) y por fin voy a poder llevar a mis hijos al colegio y despertarlos a la mañana porque cambié el horario de mi trabajo, (cosa que desde hace tres años no he podido hacer, sólo podía ir a buscarlos algunas veces a la semana).
    Por todos estos motivos, que me movilizaron mucho y me acercaron otra vez a la escritura, la inauguración, será con un texto actual y tal vez reconfortante para muchas familias múltiples. El resto va a estar cargado para que lo vayan leyendo cuando gusten.

    Ya tenemos cuatro años mamá!
    Se escucha en diferentes ocasiones seguido de una carcajada, es hermoso ver cómo ellos reconocen su propio crecimiento tanto físico como emocional!



    Hay cosas que uno como papá o como mamá (cuando los niños son bebés ), cree  que nunca va a  recuperar. Hay cosas que efectivamente nunca se recuperan pero a veces se reemplazan por otras opciones.

    Cuando mis hijos eran bebés no existía la posibilidad de tomar tres mates seguidos o dedicarle más de tres segundos a peinarme  y un sinfín de etc, que muchos de ustedes ya conocen o están a punto de hacerlo.
    Pero, saben qué? A medida que los chicos crecen, algunas cosas vuelven a acomodarse.
    Hay días en que podemos tomar hasta dos termos de mate con mi marido mientras charlamos y ellos juegan a los superhéroes o puedo trabajar a su lado porque ellos se divierten mucho en sus espacios imaginarios llenos de aventuras. Claro que en algún momento pelean, pero ahí intervenimos hasta solucionar el problema, jugamos un rato con ellos y todo sigue su curso (la mayoría de las veces, no todas).

    Alguien me dijo una vez, que los 4 años son llamados también como la “primera adolescencia”. Es casi imposible que no dejen todo tirado, es una lucha diaria, pero se que algún día lo conseguiré.

    Hay momentos y charlas que son excepcionales, razonamientos llenos de magia e inocencia. El lenguaje super desarrollado y palabras nuevas muy bien aplicadas que nos llenan de orgullo y asombro. Hay un acercamiento a lo complejo del mundo y disfrutamos mucho de las charlas.
    Se acerca nuestra primera mudanza para ellos, (en la anterior tenían sólo 6 meses y no recuerdan nada obviamente). Eso genera un constante diálogo ya que tienen muchas dudas e incertidumbre. Me encanta poder hablar con ellos de todos sus miedos sin minimizar sus preocupaciones. Varias veces en el día preguntan si van a poder llevar tal o cual juguete y repetimos una y mil veces que todas nuestras cosas se van con nosotros.
    Pero es bueno verlos más grandes, ya no son bebés y colaboran en todo lo que pueden.
    Creo que esta es otra etapa mágica y que las cosas van recuperando su curso armónico en nuestro micro universo familiar.
    Así que no desesperen que todo llega y todo cambia muy  rápido, no dejen de disfrutar cada momento porque son únicos e irrepetibles como nuestros hijos aunque hayan llegado de a dos o más!! Quiero animarlos a que confíen, que se puede y que es una experiencia maravillosa!

    jueves, abril 10, 2014

    Frases Maomenitas


    Ramiro 10.04.2014
    • Cuando estaba en la panza pensaba que eras vieja y me peleabas, por eso no quería salir. 
    Ulises 27.03.14
    • Este postre me gusta más o menos, pero es muy rico.
    Ramiro 26.03.2014
    • Papá, las cosas cada día se hacen un poco más caras? por eso cada vez compramos menos golosinas?
    Ramiro 02.03.2014
    • A Joan Miró le salen cosas que no sabemos... y él tampoco. 
    Ulises 15.02.2014
    • Estamos despiertos pero no nos levantamos porque estamos pensando. Estamos contando. 
    Ramiro 05.02.2014
    • Cuando coma más zanahorias, verduras y carne me va a crecer también el lunar del dedo, porque cuando tenía 3 años era más chiquito y después comí zanahoria y creció. 
    Ramiro 05.02.2014
    • Cuando se termina el postre y pasan muchos días, a la heladera le vuelve a crecer un postre nuevo. Primero la parte de abajo, y después la tapita.
    Ulises 31.01.2014
    • A la hormiga la pisé para que pueda descansar. 
    Ulises 29.01.2014
    • Trato de dormir pero. Cada vez me despierto más.
    Ramiro 17.01.2014
    -Mamá, que estás comiendo?-Un chicle para dejar de fumar.-Ah, cuando sea grande yo también quiero comer chicles para dejar de fumar.
    Ramiro 18.12.2013
    • Cuando venga el ratón Pérez voy a ahorrar para comprar un perro. 

    domingo, abril 06, 2014

    Por qué este blog?

    Hace bastante tiempo que tengo ganas de armar un blog que hable más que nada sobre experiencias nuestras como familia múltiple y que tal vez  pueda contribuir con ideas útiles a otras familias múltiples o no, que tengan ganas de educar sin gritos y sin chirlos.



    Mis hijos tienen 4 años y sinceramente son contadas las veces que he tenido que gritar. No tengo una paciencia sobrenatural ni dejo que hagan todo el tiempo lo que quieran, simplemente parto del concepto de que el miedo no educa, prefiero obtener respeto de mis hijos y no miedo.
    Si como adultos quisimos traer hijos al mundo y lo hicimos, en ese caso, debemos afrontar la responsabilidad y brindar lo mejor de nosotros a nuestros hijos.

    En casa somos una familia tipo con mellizos varones. No voy a decirles que criar hijos es facilísimo ni tampoco que hay recetas mágicas porque les estaría mintiendo.
    Hay que trabajar diariamente para que nuestras acciones den sus frutos y principalmente (si los padres están en pareja), estar de acuerdo en el modelo a seguir.
    Cuando hablo de “modelo a seguir” no me refiero a hacer las cosas como las hace “fulanito” o “menganito”. Cada familia es única y particular y cada familia tiene sus horarios, su dinámica y nunca vamos a poder hacer las cosas igual que los demás.

    Buscar un modelo a seguir, significa para mi, dejar en claro los pilares básicos, hacerme las preguntas básicas para saber dónde estoy parada y hacia dónde quiero ir.
    Posibles opciones:
    - Creo que la violencia verbal o los “chirlos” son efectivos y quiero educar a mis hijos con esos métodos? O,
    - Creo que la violencia no es buena en ninguna de sus formas y quiero buscar alternativas para educar a mis hijos?
    Puede haber más opciones pero voy a centrarme en el antagonismo de estas dos.
    Si la respuesta elegida es la segunda, entonces probablemente  puedan encontrar Tips, sugerencias o experiencias que les puedan facilitar la tarea de educar a sus niños y si hay feedback probablemente nosotros también aprendamos cosas nuevas.

    No voy a mentirles, alguna vez di un chirlo pero no me gustó hacerlo y tampoco funcionó. También he gritado alguna vez, con una frecuencia aproximada (hasta ahora) de tres o cuatro veces por semana.
    Aclaro también que mis hijos no son super tranquilos, son inquietos y curiosos como cualquier chico de su edad.
    Lo primero que tenemos que hacer como adultos es tratar de corrernos del lugar de adultos  y tratar de ver las cosas como las ve el niño. Se que no es fácil pero para mí es la mejor manera de tratar de comprender a nuestros hijos y sus necesidades como individuos.


    Hasta ahora nos ha funcionado bastante bien y todos hemos crecido y aprendido mucho. Ojalá algo les sea de utilidad y podamos generar un intercambio que nos permita mejorar diariamente en esta difícil pero hermosísima tarea de ser padres.

    jueves, abril 03, 2014

    ¿Qué son los Maomenitos?

    Los Maomenitos son seres chiquititos, comunmente llamados "duendes de ciudad".
    No superan el metro de altura (por ahora), hablan en un idioma que no conocemos pero se hacen entender. Bailan, hacen travesuras y derrochan infinita alegría a quienes creen en ellos. Son seres mágicos, puros, inocentes, de corazón noble y todavía no conocen la maldad.
    Cuando evolucionen se los llamará "hombres" y sólo si fueron respetados como verdaderos "maomenitos" abrirán su corazón para enseñarles a nuevos maomenitos que un mundo mejor (con más sonrisas e igualdad para todos los niños) es posible.
    Lo curioso de estos maomenitos es que vinieron de a dos...

    jueves, enero 02, 2014

    Los terribles dos años

    Hoy gracias a una pregunta que leí en el grupo de Facebook para familias múltiples, recordé lo que había pasado durante los “terribles dos años”:
    Generalmente no tengo registro de esas cosas hasta que algo me los devuelve a la mente, por eso a veces lamento no haber escrito algunas cosas antes!

    Si bien en casa (por ahora) no hay maltrato físico entre ellos (no se muerden , ni se tiran del pelo, ni se pegan) era muy frecuente el llanto y griterío por tener lo que tiene “el otro” aunque haya otro objeto igual.
    Al principio siempre traté de manejarme con la técnica de “distracción” que había leído en algún libro.

    Si la disputa era aguerrida, proponía que jugáramos los tres con algún otro objeto en cuestión que también les gustara y guardábamos lo que generaba conflicto.
    Cuando el Plan A no funcionaba, pasábamos al Plan B. Mis hijos no conocieron las golosinas hasta el año y medio o más y creo que gracias a eso el Plan B funcionaba.

    Cuando no había manera de convencerlos con otro juego/juguete a veces aparecían “mágicamente” dos caramelos o dos chocolatines o algunas galletitas (según la hora del evento y la cercanía con las comidas principales) y cuando veían la nueva propuesta dejaban de gritar y se ocupaban de pelar el caramelo y comerlo. Para cuando habían terminado ya nadie recordaba el motivo de pelea o yo sacaba del medio el juguete en cuestión.
    En casa nunca damos golosinas como premio, tampoco es algo que aparezca diariamente en nuestras vidas, pero tengo mi cajita secreta y ellos también aprendieron que pueden comer poca cantidad por todos los motivos que los adultos ya conocemos.

    Pero llegó un momento,  a medida que se hacían más grandes, que tanto Plan A y Plan B no funcionaban,  así que surgió Plan C.
    Pusimos la inicial de cada uno de los niños en cada uno de sus objetos sean estos iguales o diferentes y ante cualquier pelea, les pedíamos que nos escucharan un segundo y le mostrábamos la  letra. Si alguno tenía algo que no le correspondía se daba cuenta al mirar la inicial del nombre y se lo daba al hermano. También desde ese momento empezamos  a  explicarles que las cosas se pueden compartir más allá de la letra que tengan y que si uno quería que le presten también tiene que prestar.
    Ahora a los cuatro años, muchas cosas ya no tienen letra pero se los escucha negociar y por suerte son pocas las peleas entre ellos.