Hoy leí un comentario en un foro que decía algo así como: “deberían avisar que ser mamá es ser un rehén, que no se puede ir al baño, no se puede comer, salvo cuando tus hijos te lo permiten..,”
No tenía pensado escribir sobre eso porque para mí es sumamente obvio que la maternidad te pone de cabeza, pero evidentemente si alguien lo pide casi a gritos creo que merece la pena intentarlo.
No tengo intenciones de desanimar a nadie sino de llevar un poquito de conciencia (si es que se puede) para que cada vez se tenga un poco más en cuenta a los chicos. No se si ya lo escribí anteriormente pero partamos de la base siguiente: “ningún chico pidió venir a este mundo”. No voy a decir más ni a analizar la frase, cualquiera puede detenerse a pensar y darse cuenta que eso es así. Y todos los razonamientos que siguen a eso quedarían para otro post o para cada uno de los lectores.
En mi caso particular, cuando empezó a crecer mi panza y a notarse, comencé a tomar conciencia y a refugiarme en los libros. Sé también que no todo el mundo siente la misma pasión con los libros que yo pero más allá de eso y aunque no leamos nada, supongo que habrán visto la publicidad de una marca reconocida de bebidas cola que ahora tiene su línea “Life”. Así que con ese gran ejemplo, tan masivo y popular ya no quedan excusas para que alguien diga “yo no sabía que la maternidad era esto”. También puedo afirmarlo porque en casa no tenemos señal de televisión por decisión propia y la vimos en el cine y por otra parte aunque suene a slogan, para todo lo demás esta Youtube…
Desde que el cuerpo cambia y se transforma para albergar a otro ser o a más de uno como fue mi caso, cambia el humor, cambian los colores, cambian los olores, cambia la vida entera. Lloras por cosas alegres, te reís por cosas trágicas y hasta comes alimentos que jamás pensaste comer.
Dejás de ponerte lo que te gusta para ponerte “lo que te entra”. Dejás de correr a todos lados para manejarte con más cuidado y proteger la vida que llevas adentro. Dejas de dormir bien porque duele mucho la cintura, pero cuando digo mucho es mucho o alguna otra parte de la espalda. Tampoco encontrás posición en la cama cuando la panza pesa. Tenés los pies de un elefante y no los tuyos y si es verano vivís en ojotas y si es invierno en pantuflas. Tenés hambre cada dos horas y ganas de ir al baño cada veinte minutos! Y todo esto es sólo el entrenamiento para cuando llegue el bebé o los bebés!! Todavía falta y mucho!!
Cuando llegan los niños, la cosa se pone peor o mejor, para el caso de que les guste la adrenalina. Si antes ibas al baño cada veinte minutos ahora será cada veinte horas y en esa sola visita al baño deberás bañarte y hacer todo lo que necesites en no más de veinte minutos o en su defecto, con los niños en sus cochecitos en la puerta del baño. Mientras una canta para entretenerlos y para que escuchen la vos de mamá y mira cada diez segundos que todo siga bien asomándose por la cortina!
Los primeros meses, vivís en camisón dando teta, fórmula, cambiando pañales, bañando niños, lavando ropa, durmiendo como mucho tres horas seguidas, recibiendo visitas que casi nunca ayudan y se sientan a esperar un mate!!.
Una trata a toda costa de hacer mil cosas cuando los niños se duermen y tratamos de acomodar lo que en poco tiempo será un caos otra vez , hasta que por fin un día nos damos cuenta que si caminamos con viento en contra se hace muy difícil y el cansancio nos pone de mal humor y de tanto darnos contra la pared de nuestras pretensiones nos damos cuenta que si caminamos hacia dónde va el viento no es tan malo, de hecho todo fluye con armonía!! Pero claro, hay que resignar muchas cosas y algunas personas pueden hacerlo sinceramente y otras no.
Tal vez los tres primeros años no podamos trabajar muchas horas, no terminemos la carrera aunque falte poco o no hagamos la tesis. También es probable que no podamos maquillarnos durante ese tiempo o plancharnos el pelo o dejar de oler a vómito durante los primeros meses. Pero la única realidad es que la maternidad puede ser fabulosa o terriblemente angustiante y eso se define la mayoría de las veces, de acuerdo a nuestra forma de encararla. Podemos ponernos tercas y caminar en contra del viento para buscar la perfección y hacer todo sin querer que se nos vuele el sombrero o podemos relajarnos y dejar que todo fluya y el viento nos acompañe con el cabello alborotado en el aire pero la sonrisa gigante y el corazón feliz de transitar este camino complicado con flexibilidad para los cambios de planes.
Creo que todo sucede por algo y cuánta más resistencia pongamos más difícil es la transición hacia eso, que de todas formas va a pasar. Dejarse llevar y disfrutar de lo inesperado ayuda a que todo afecte menos y cuando queremos darnos cuenta ya tienen tres o cuatro años y por lo menos en mi caso, son mis hijos quienes me recuerdan que debo pintarme los ojos cuando tenemos que salir!!
La maternidad es terrible! Pero terriblemente hermosa!
No tenía pensado escribir sobre eso porque para mí es sumamente obvio que la maternidad te pone de cabeza, pero evidentemente si alguien lo pide casi a gritos creo que merece la pena intentarlo.
No tengo intenciones de desanimar a nadie sino de llevar un poquito de conciencia (si es que se puede) para que cada vez se tenga un poco más en cuenta a los chicos. No se si ya lo escribí anteriormente pero partamos de la base siguiente: “ningún chico pidió venir a este mundo”. No voy a decir más ni a analizar la frase, cualquiera puede detenerse a pensar y darse cuenta que eso es así. Y todos los razonamientos que siguen a eso quedarían para otro post o para cada uno de los lectores.
En mi caso particular, cuando empezó a crecer mi panza y a notarse, comencé a tomar conciencia y a refugiarme en los libros. Sé también que no todo el mundo siente la misma pasión con los libros que yo pero más allá de eso y aunque no leamos nada, supongo que habrán visto la publicidad de una marca reconocida de bebidas cola que ahora tiene su línea “Life”. Así que con ese gran ejemplo, tan masivo y popular ya no quedan excusas para que alguien diga “yo no sabía que la maternidad era esto”. También puedo afirmarlo porque en casa no tenemos señal de televisión por decisión propia y la vimos en el cine y por otra parte aunque suene a slogan, para todo lo demás esta Youtube…
Desde que el cuerpo cambia y se transforma para albergar a otro ser o a más de uno como fue mi caso, cambia el humor, cambian los colores, cambian los olores, cambia la vida entera. Lloras por cosas alegres, te reís por cosas trágicas y hasta comes alimentos que jamás pensaste comer.
Dejás de ponerte lo que te gusta para ponerte “lo que te entra”. Dejás de correr a todos lados para manejarte con más cuidado y proteger la vida que llevas adentro. Dejas de dormir bien porque duele mucho la cintura, pero cuando digo mucho es mucho o alguna otra parte de la espalda. Tampoco encontrás posición en la cama cuando la panza pesa. Tenés los pies de un elefante y no los tuyos y si es verano vivís en ojotas y si es invierno en pantuflas. Tenés hambre cada dos horas y ganas de ir al baño cada veinte minutos! Y todo esto es sólo el entrenamiento para cuando llegue el bebé o los bebés!! Todavía falta y mucho!!
Cuando llegan los niños, la cosa se pone peor o mejor, para el caso de que les guste la adrenalina. Si antes ibas al baño cada veinte minutos ahora será cada veinte horas y en esa sola visita al baño deberás bañarte y hacer todo lo que necesites en no más de veinte minutos o en su defecto, con los niños en sus cochecitos en la puerta del baño. Mientras una canta para entretenerlos y para que escuchen la vos de mamá y mira cada diez segundos que todo siga bien asomándose por la cortina!
Los primeros meses, vivís en camisón dando teta, fórmula, cambiando pañales, bañando niños, lavando ropa, durmiendo como mucho tres horas seguidas, recibiendo visitas que casi nunca ayudan y se sientan a esperar un mate!!.
Una trata a toda costa de hacer mil cosas cuando los niños se duermen y tratamos de acomodar lo que en poco tiempo será un caos otra vez , hasta que por fin un día nos damos cuenta que si caminamos con viento en contra se hace muy difícil y el cansancio nos pone de mal humor y de tanto darnos contra la pared de nuestras pretensiones nos damos cuenta que si caminamos hacia dónde va el viento no es tan malo, de hecho todo fluye con armonía!! Pero claro, hay que resignar muchas cosas y algunas personas pueden hacerlo sinceramente y otras no.
Tal vez los tres primeros años no podamos trabajar muchas horas, no terminemos la carrera aunque falte poco o no hagamos la tesis. También es probable que no podamos maquillarnos durante ese tiempo o plancharnos el pelo o dejar de oler a vómito durante los primeros meses. Pero la única realidad es que la maternidad puede ser fabulosa o terriblemente angustiante y eso se define la mayoría de las veces, de acuerdo a nuestra forma de encararla. Podemos ponernos tercas y caminar en contra del viento para buscar la perfección y hacer todo sin querer que se nos vuele el sombrero o podemos relajarnos y dejar que todo fluya y el viento nos acompañe con el cabello alborotado en el aire pero la sonrisa gigante y el corazón feliz de transitar este camino complicado con flexibilidad para los cambios de planes.
La maternidad es terrible! Pero terriblemente hermosa!
Terriblemente cierto!! :)
ResponderEliminarGracias por escribir!
ResponderEliminar